Desde hace un par de días en el Principado se comenta la desaparición, desde hace varios meses, de el hermano mayor de los Pérez Pradère, Joan Lluis, hijo de los fundadores del imperio Pyrénées andorrano, que durante décadas ha sido la principal fortuna que operaba en Andorra, con centros comerciales, concesionarios del motor, acciones en entidades bancarias. Llegaron a suponer el 25 por ciento del Producto Interior Bruto de la nación. Tras el fallecimiento de Antonine, tío carnal de los hermanos Pérez, su viuda, una antigua empleada que se casó adulta, Dolores Griful, exigió el reparto de la fortuna, lo que los llevó a malvender con prisas la mitad del patrimonio.
El pasado martes 12 de mayo el diario Altaveu.com publicaba que la hija menor de Joan Lluis Pérez había denunciado en la policía andorrana que desde hacía meses había dejado de tener noticias de su padre, ni por mensajes ni por teléfono, y que lo último que conocía es que se encontraba de viaje en África.
Al día siguiente algunos medios andorranos publicaban la noticia en el sentido de que la policía confirmaba que el empresario había sido localizado en buen estado tras haber sido dado por desaparecido tras un viaje de Joan Lluis en Johannesburgo.
Durante unas horas, el ambiente en Andorra pareció calmarse, creyendo falsamente que el conocido empresario había sido localizado.
Algunas fuentes se pusieron en contacto con el diario lavozdeandorra.ad informando que la noticia era falsa y que se había publicado a instancia de los empresarios de Pyrénées, para calmar la cantidad de personas que se interesaban por Joan Lluis, concretamente por indicación del hermano menor, Patrick, que es quien actualmente es presidente y principal accionista del imperio económico familiar, y que personalmente se lleva muy mal con su hermano mayor, que fue presidente antes que él.
Ayer día 13, fue la propia policía quien publicaba en elperiodic.ad el desmentido, informando que no se disponía de ninguna evidencia para que se dijera que había sido hallado sano y salvo.
Fue Joan Lluis, precisamente, quien, en los años ochenta, levantó el imperio y puso orden instalando el primer sistema informático para administrar los negocios que hasta la fecha se hacían a la antigua manera, con dos cajones de cobros y pagos. Luego Juan Lluis tuvo un quebrando de negocio en Francia y se le obligó a que cediera toda su participación del grupo para hacer frente al mismo, quedando a partir de esa fecha el negocio en manos del hermano menor, por decisión de la madre, Jacqueline Pradère, que hasta su fallecimiento era la presidenta de la fundación.
Desde mediados del pasado año, Joan Lluis, por indicación de su propia madre, presidenta de la fundación Pyrénées, fue viajando a diferentes países para hacerse cargo de inversiones familiares, tanto en Europa como en otros continentes. Estuvo en Dubai y este año inició viajes a diferentes países de África. Hasta el mismo día 26 de marzo que tras mostrar fotos en Johannesburgo y comentar que viajaba a Uganda se perdió toda comunicación, que con algunos amigos era diaria.
Algunas fuentes han confirmado a este diario que ciertas personas están facilitando información de la historia de la familia Pérez, desde el origen, Francisco Pérez y Teresa Carrillo, abuelos de los hermanos Jean Lluis, Christian y Patrick, para que se elabore un libro donde se detalle cómo de regentar el hotel Pyrénées durante la Segunda Guerra Mundial se llegó a formar un emporio empresarial, quizá el mas importante del principado andorrano, basado en el contrabando a gran escala que puso en marcha George y Antoine, y de las circunstancias de sus extraños fallecimientos. Unas historias que son de sobra conocidas por las familias andorranas.