OPINIÓN

De los confinamientos, a las masacres y las guerras

Alejandro A. Tagliavini | Jueves 20 de agosto de 2020
Cansados han de estar mis lectores -y les agradezco tanta paciencia- de leer en innumerables columnas mías la descripción de cómo la violencia, en cualquier caso y bajo cualquier circunstancia, sirve únicamente para destruir y alentar más agresividad.

No caben dudas de que la generalizada creencia de que la violencia por momentos puede ser útil -en casos de “defensa propia” ya que, absolutamente todos, los violentos dicen estar defendiéndose- es un impulso primitivo, irracional, es una reacción primaria de los humanos que todavía somos mucho más animales que racionales. Aun así, el tema es tan importante, que jamás dejaré de repetirlo y, así, aquí van más pruebas de las que ya di.

Cuenta Juan Carlos Sanz que la crisis económica en Gaza eleva la tensión entre Israel y Hamás. Con una tasa de desocupación que llega al 45% en la Franja de Gaza como consecuencia directa de la acción policial -violenta- contra empresas y ciudadanos que quieren trabajar o circular, léase “confinamiento obligatorio”, la miseria que no era poca se ha acrecentado.

En este clima de desesperación, la espiral de violencia, que comenzó con la suelta de globos incendiarios y explosivos en dirección a poblaciones y kibutz fronterizos, se ha incrementado con el lanzamiento de cohetes y disturbios con cócteles molotov protagonizados por civiles en la frontera, después de más de cuatro meses casi sin incidentes. Es decir, la violencia irracional de los confinamientos azuzó la violencia igualmente irracional de los palestinos.

Estos incidentes, que fueron inmediatamente respondidos con bombardeos de la aviación israelí, intentan forzar el cumplimiento de compromisos olvidados por los confinamientos como el establecimiento de zonas industriales en la periferia del enclave y la concesión de permisos de trabajo en Israel, así como la entrada de los materiales de doble uso militar y civil para el sector de la construcción.

Otra prueba. Cuenta Catalina Oquendo que una segunda matanza de jóvenes en una semana enluta a Colombia. Ocho jóvenes fueron asesinados en Samaniego, en el sur del país, la noche del sábado. Esta segunda matanza en días, después de que cinco adolescentes fueran degollados en Cali, habría ocurrido en una casa donde una treintena de jóvenes compartían un asado cuando llegó un grupo de encapuchados y dispararon con fusiles de manera indiscriminada. En los últimos dos meses se habrían registrado más de 20 homicidios en Samaniego.

Resulta que el culto a la violencia, establecido a partir de los confinamientos policialmente impuestos, induce a grupos de ciudadanos a creerse con derecho a “ajusticiar” a aquellos que no cumplen con este confinamiento. Se han conocido panfletos amenazantes y castigos brutales por parte de grupos armados contra aquellos que no permanezca en sus casas. Hasta personalmente, aunque de mucha menor gravedad, he sido víctima de agresiones por el solo hecho de oponerme a la violencia, a las cuarentenas policiales.

En fin, aunque todavía lejos, lo cierto es que, si esta bola de nieve no cesa en algún momento hasta podría terminar en la tercera guerra mundial, muy probablemente nuclear, a partir de las mutuas agresiones y acusaciones entre EE.UU. y China. De hecho, crece cada vez más la presencia militar en Asia y ahora Corea del Sur y EE.UU. comenzaron sus maniobras militares conjuntas anuales hasta el 28 de agosto.

*Asesor Senior en The Cedar Portfolio y miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

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