El Papa León XIV ha advertido a los obispos españoles sobre el intento de la extrema derecha de "instrumentalizar a la Iglesia" en su primer encuentro con la Conferencia Episcopal Española. Durante la reunión en el Vaticano, el pontífice expresó su preocupación por el ascenso de ideologías ultraderechistas y su estrategia para captar el voto católico, haciendo referencia al partido Vox. Además, instó a los obispos a cerrar acuerdos con el Gobierno español para indemnizar a las víctimas de abusos sexuales en la Iglesia y apoyar políticas migratorias. La CEE ha respondido alineándose con estas directrices, apoyando la regularización de inmigrantes y enfrentándose a críticas de grupos ultraconservadores que acusan a la jerarquía católica de traicionar a los fieles.
En un encuentro celebrado el pasado noviembre en el Vaticano, el papa León XIV expresó su profunda preocupación a los obispos de la Conferencia Episcopal Española (CEE) sobre un fenómeno alarmante en España: la intención de la extrema derecha de «instrumentalizar a la Iglesia». Este fue su primer encuentro con la cúpula episcopal desde su llegada a Roma, y se centró en las inquietudes que enfrenta la institución religiosa en el contexto político actual.
Durante esta reunión, los nueve obispos que conforman la comisión ejecutiva de la CEE escucharon atentamente al pontífice, quien identificó como su principal preocupación en el país ibérico «la ideología de ultraderecha», según reporta El País.
El papa alertó sobre el crecimiento de estos grupos políticos y su estrategia para captar el voto católico, haciendo referencia directa al partido de extrema derecha Vox. Además, ofreció directrices sobre cómo establecer un acuerdo con el Gobierno español para indemnizar a las víctimas de pederastia y abusos sexuales, así como para respaldar políticas migratorias.
Las recomendaciones del papa no fueron ignoradas. La CEE mostró rápidamente su alineación con la Santa Sede, apoyando decididamente la regularización extraordinaria de aproximadamente medio millón de inmigrantes, una medida impulsada por el Gobierno del presidente Pedro Sánchez, a pesar de las críticas feroces provenientes de Vox y otros sectores ultraconservadores.
Los discursos emitidos por grupos afines a la ultraderecha han acusado a los obispos españoles de traicionar a sus fieles al apoyar políticas consideradas anticristianas, sugiriendo que lo hacen a cambio de beneficios relacionados con los escándalos de pederastia o las ayudas estatales que reciben. Estas críticas incluyen llamados a no marcar la casilla destinada a la Iglesia en la declaración de impuestos, que destina el 0,7% de los ingresos fiscales a dicha institución.
La ofensiva contra la jerarquía católica se intensificó desde agosto del año pasado, tras una decisión del Ayuntamiento de Jumilla, donde se prohibieron celebraciones musulmanas en espacios municipales. Esta acción provocó una rápida respuesta por parte de la CEE, que calificó dicha prohibición como «una discriminación inaceptable en sociedades democráticas».
La postura crítica del episcopado llevó al líder de Vox, Santiago Abascal, a cuestionar públicamente sus motivos: «No sé si su posición es por los ingresos públicos que reciben o por los casos de pederastia», afirmó. Este intercambio marcó el inicio de un enfrentamiento público entre Vox y representantes eclesiásticos.
A medida que avanzaba este conflicto, César García Magán, secretario general y portavoz de la CEE, denunció que Vox representa los «herederos ideológicos» del franquismo. Por su parte, Joan Planellas, arzobispo de Tarragona, respondió a Abascal afirmando que «un xenófobo no puede ser un verdadero cristiano».