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Advertencia sobre la luz azul: un peligro oculto que puede causar cáncer y dañar la vista

Advertencia salud

OpenAI | Jueves 19 de febrero de 2026

Un profesor de la Universidad Nacional Tsinghua advierte sobre los peligros de la luz azul emitida por pantallas y LEDs, describiéndola como un "asesino invisible" que puede causar daños retinianos y aumentar el riesgo de cáncer y enfermedades neurodegenerativas. La exposición prolongada a esta luz interfiere con los ritmos circadianos al suprimir la melatonina, lo que puede llevar a trastornos endocrinos e insomnio. Se sugieren soluciones simples, como el uso de iluminación cálida y gafas bloqueadoras de luz azul, para mitigar estos efectos negativos en la salud.



La luz azul emitida por pantallas y LEDs se ha convertido en un tema de preocupación creciente para la salud. Según un profesor de ciencia de materiales, esta luz actúa como un veneno lento que puede provocar daños en la retina y alterar los ritmos circadianos, lo que a su vez está relacionado con un mayor riesgo de cáncer y enfermedades neurodegenerativas. Sin embargo, existen soluciones sencillas, como el uso de iluminación cálida y gafas bloqueadoras de luz azul, que pueden ofrecer cierta protección.

El profesor Jou Jwo-Huei, de National Tsinghua University, advierte que las fuentes modernas de luz pueden ser «asesinos invisibles» para nuestra salud. Su análisis va más allá del simple cansancio ocular; señala que la exposición excesiva a la luz brillante o azul no solo puede causar enfermedades oculares, sino también afectar el sistema endocrino, provocar insomnio e incrementar el riesgo de cáncer.

El asalto retinal

Los problemas comienzan con los ojos. Jou explica que la visión es un proceso bioquímico en el cual las señales luminosas se convierten en señales eléctricas en las células retinianas. Este proceso genera estrés oxidativo de forma natural. Sin embargo, la luz azul tiene una energía más alta que otras luces visibles, lo que aumenta las demandas metabólicas sobre las células fotorreceptoras y eleva el riesgo de daño retinal acumulativo. El profesor señala que trabajar durante períodos prolongados bajo una intensa luz cercana contribuye a la inflamación y a la miopía.

Particularmente crítico con la iluminación LED y fluorescente, Jou califica a estas últimas como «la peor fuente de luz inventada por el hombre», debido a su alto contenido en luz azul, violeta e incluso ultravioleta dañina. Relata una experiencia en su laboratorio donde el dolor ocular persistente de un asistente se resolvió no con gotas para los ojos, sino con gafas bloqueadoras de luz azul tras identificar las luces LED como responsables.

Interrumpiendo el ritmo biológico

El daño no se limita a los ojos; la supresión de melatonina, la hormona reguladora del sueño, es uno de los mecanismos principales detrás del daño generalizado al organismo. La luz azul es un potente supresor de esta hormona crucial. La exposición nocturna a la luz altera el ritmo circadiano del cuerpo, lo cual es una cuestión seria.

Investigaciones han vinculado esta interrupción circadiana con riesgos significativos para la salud. Un estudio a largo plazo realizado por Harvard entre enfermeras encontró una posible relación entre la exposición a la luz nocturna y un mayor riesgo de cáncer invasivo de mama. Jou añade que la exposición prolongada a la luz azul puede llevar a trastornos endocrinos, neurodegeneración y aumentar el riesgo de enfermedades como Alzheimer.

Protecciones prácticas al alcance

Afortunadamente, protegerse es sencillo y no implica renunciar a la tecnología. Expertos coinciden en estrategias efectivas y simples. El profesor Jou recomienda reemplazar LEDs y fluorescentes fríos por iluminación cálida. Desmonta el mito de que se necesita una luz intensamente brillante para leer, sugiriendo que una luminosidad ideal es sorprendentemente baja, similar al resplandor de dos velas.

En cuanto al uso de pantallas, se aconseja utilizar funciones integradas como el modo Noche o aplicaciones que filtren longitudes de onda azules, especialmente por las noches. Los investigadores de Harvard destacan que usar gafas bloqueadoras de luz azul por la tarde puede mitigar eficazmente la supresión de melatonina; este consejo es útil tanto para trabajadores nocturnos como para quienes tienen horarios irregulares. También recomiendan seguir la regla 20-20-20: cada 20 minutos mirar algo a 20 pies (6 metros) durante 20 segundos para combatir el cansancio visual digital.

A medida que inundamos nuestros hogares y oficinas con una longitud de onda lumínica que nuestros antepasados solo encontraban bajo el sol del mediodía, comienza a revelarse el costo real de esa perpetua claridad electrónica. La elección es clara: podemos continuar disfrutando del brillo peligroso del confort o hacer ajustes simples para alinear nuestro entorno con nuestra biología. Las soluciones están sobre la mesa: cambiar una bombilla, ponerse unas gafas o atenuar una pantalla podría ser crucial para nuestra salud a largo plazo.

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