CLAVES

Funcionarios del Reino Unido encubrieron datos sobre lesiones por vacunas COVID-19

Escándalo vacunas

OpenAI | Lunes 02 de febrero de 2026

Un nuevo informe revela cómo las autoridades de salud del Reino Unido ocultaron datos sobre eventos adversos graves relacionados con la vacuna COVID-19 de AstraZeneca, comprometiendo el derecho a un consentimiento médico informado. A pesar de recibir más de 48,000 informes de problemas cardíacos en 2021, los funcionarios priorizaron la gestión de la percepción pública sobre la seguridad del fármaco en lugar de abordar estos riesgos. Este encubrimiento se alinea con una tendencia global donde las agencias reguladoras favorecen intereses comerciales y políticos, en detrimento de la salud pública. La falta de transparencia y responsabilidad ha llevado a un creciente número de demandas por lesiones graves y muertes atribuidas a la vacuna, evidenciando una crisis en el sistema regulatorio que prioriza el beneficio corporativo sobre el bienestar humano.



La traición de la burocracia: cómo los funcionarios del Reino Unido ocultaron una catástrofe vacunal

Un derecho fundamental sacrificado

Durante la pandemia de COVID-19, el derecho fundamental a un consentimiento médico informado fue gravemente vulnerado, sacrificándose en nombre de la eficiencia burocrática y el lucro corporativo. Nuevos documentos han comenzado a salir a la luz, revelando un inquietante patrón de ocultamiento deliberado por parte de los funcionarios de salud, lo que pone de manifiesto una traición sistemática a la confianza pública. Este no es un simple caso de negligencia; se trata de un encubrimiento calculado donde los reguladores optaron por gestionar la percepción pública en lugar de proteger la salud colectiva. La Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios del Reino Unido (MHRA), encargada de salvaguardar al país, se convirtió en guardiana de una narrativa peligrosa, enterrando señales tempranas de lesiones catastróficas causadas por las vacunas para proteger intereses políticos y comerciales.

El volumen abrumador de informes sobre eventos adversos debería haber activado alarmas inmediatas. En 2021, la MHRA recibió un asombroso total de 48,472 informes relacionados con eventos adversos cardíacos vinculados a la vacuna COVID-19 de AstraZeneca. Estos no eran meras quejas vagas; eran eventos médicos graves documentados que señalaban una crisis cardiovascular.

Cifras alarmantes y su gestión

Aún más preocupante es el cronograma: más de la mitad de estos informes—23,914—fueron presentados en los primeros tres meses tras el lanzamiento de la vacuna. Este torrente de datos, que llegó solo semanas después del inicio del programa, contradecía directamente el mantra oficial que proclamaba que las inyecciones eran "seguras y efectivas". La narrativa promovida por las autoridades era una inversión radical de la realidad contenida en sus propias bases de datos. Un informe resumió esta situación al afirmar que las cifras representaban "casi 50,000 gritos individuales pidiendo ayuda", registrados por un sistema diseñado para detectar señales peligrosas.

En lugar de atender estas señales alarmantes, los funcionarios actuaron rápidamente para suprimirlas. Las actas internas del grupo de trabajo revelan que su principal preocupación no era la seguridad del paciente, sino las relaciones públicas. Las discusiones se centraron en "preocupaciones sobre que el alarmismo público respecto a la vacuna podría dificultar la vacunación al aumentar la reticencia". La salud pública fue subordinada a los objetivos de vacunación.

Estrategias engañosas y prioridades distorsionadas

La MHRA participó en actos de engaño estadístico. Después de que los investigadores Dr. Tom Jefferson y Dr. Carl Heneghan obtuvieran los datos comprometedores mediante una solicitud bajo libertad de información, la agencia desestimó sus propias cifras, afirmando repentinamente que el número de condiciones cardíacas vinculadas a la inyección era solo 13,010, casi cuatro veces menos que el conteo original. Karl Jablonowski, científico investigador senior del CHD, expuso la duplicidad de la agencia al afirmar que esta utilizó datos no públicos para construir "una narrativa opuesta a lo que reflejan los datos". Concluyó que el análisis oficial ofrecía "tranquilidad respecto a la seguridad cardiovascular" tan fraudulento que "la palabra fraude podría ser demasiado benigna".

Este patrón refleja una corrupción sistémica dentro de instituciones médicas centralizadas que priorizan el control y el lucro por encima del bienestar humano. Las agencias actuaron no como guardianes imparciales de la ciencia, sino como propagandistas para un experimento farmacéutico fallido.

Un patrón global: Pfizer y AstraZeneca

El encubrimiento en el Reino Unido no es un incidente aislado; forma parte de un patrón global más amplio de captura regulatoria y engaño. En Estados Unidos ocurrió una historia similar con la vacuna Pfizer-BioNTech. El Dr. Brian Hooker, director científico del CHD, detalló cómo las agencias estadounidenses detectaron señales tempranas sobre miocarditis pero retrasaron deliberadamente las advertencias. “La vacuna Pfizer fue liberada el 11 de diciembre de 2020 y para enero ya había 23 informes sobre personal militar diagnosticado con miocarditis”, señaló. Sin embargo, no se emitió ninguna advertencia pública hasta el 27 de mayo de 2021, momento en el cual “más del 50%” había recibido ya la inyección.

Esto resalta un fallo regulatorio fundamental y sistémico. Como afirmó Daniel O’Connor, fundador TrialSite News: “el escándalo revela un fracaso central en la regulación durante la pandemia: las señales sobre seguridad fueron gestionadas en lugar de comunicarse transparentemente”. El objetivo nunca fue permitir un consentimiento informado mediante comunicación clara sobre riesgos; fue lograr cumplimiento masivo mediante supresión.

Intereses comerciales frente al sufrimiento humano

La prueba definitiva sobre las prioridades del sistema se encuentra en el destino de los afectados y las acciones corporativas. AstraZeneca retiró su vacuna COVID-19 del mercado en 2024 alegando “razones comerciales”. Esta retirada coincidió con su admisión ante tribunales británicos sobre posibles coágulos sanguíneos “en casos muy raros”, una declaración clave ante una creciente demanda colectiva.

A pesar del impacto humano devastador—con más de 80 demandas en el Reino Unido alegando muertes e injurias severas causadas por esta vacuna—la empresa busca inmunidad legal mientras renuncia a promesas previas para proporcionar atención médica a quienes sufrieron lesiones relacionadas con su investigación.

Conclusión: reconstruyendo una confianza rota

El escándalo relacionado con los datos ocultos sobre AstraZeneca es un microcosmos dentro de una crisis médica global más amplia. Revela un sistema regulatorio que ha abandonado su deber hacia el público para convertirse en brazo publicitario para la industria farmacéutica. Las señales sobre seguridad no fueron investigadas; fueron gestionadas; los datos sobre lesiones catastróficas no fueron divulgados; fueron ocultados.

Para restaurar esa confianza perdida, es esencial alejarnos estas instituciones corruptas y empoderarnos con conocimiento proveniente fuentes independientes y sin censura que prioricen vidas humanas antes que beneficios corporativos.

La noticia en cifras

Cifra Descripción
48,472 Reportes de eventos adversos cardíacos recibidos por la MHRA en 2021.
23,914 Reportes presentados en los primeros tres meses del lanzamiento de la vacuna.
13,010 Reportes de condiciones cardíacas vinculadas a la vacuna según un análisis posterior.
80+ Demandas en el Reino Unido alegando que la vacuna causó muertes e injurias severas.

TEMAS RELACIONADOS:


Noticias relacionadas