La Escuela de Seguridad y Emergencias de Navarra ha llevado a cabo dos cursos de 41 horas sobre análisis de patrones de sangre en escenas de crímenes, dirigidos a agentes de Policía Científica. Estos cursos buscan desarrollar conocimientos sobre la creación y documentación de manchas de sangre, así como determinar ángulos de impacto. La formación incluye cinco módulos teóricos y un módulo práctico que abarca desde la creación de salpicaduras hasta simulacros de escenas del crimen. Los instructores son expertos en investigación forense y personal del cuerpo policial.
La Escuela de Seguridad y Emergencias de Navarra (ESEN) ha llevado a cabo recientemente dos cursos especializados en el análisis de patrones de sangre en escenas del crimen. Estas formaciones, que tienen una duración total de 41 horas, están dirigidas a agentes de Policía Científica que se dedican al análisis de escenas del crimen pertenecientes a los cuerpos de la Policía Foral, Ertzaintza y Mossos d’Esquadra.
El principal objetivo de esta capacitación es proporcionar un conocimiento sólido sobre el análisis de patrones y manchas de sangre. Los participantes aprenderán a comprender cómo se generan las manchas, determinar los ángulos de impacto de las salpicaduras y documentar adecuadamente las escenas, tanto fotográfica como textualmente.
Los cursos se han impartido en la nave del Servicio Navarro de Bomberos y en la galería de tiro de la Policía Foral. El equipo docente está compuesto por agentes del cuerpo policial, expertos en investigación forense, profesionales del ámbito médico forense, personal técnico de NASERTIC y un instructor especializado en tiro.
La estructura del curso incluye cinco módulos teóricos que abordan diversas áreas: desde una introducción al análisis de patrones hasta la documentación adecuada de estos. Los temas específicos incluyen el reconocimiento y creación de patrones básicos, determinaciones del área de origen y la correlación entre el análisis de manchas y otras evidencias forenses.
Además de los módulos teóricos, los participantes realizan un módulo práctico que incluye ejercicios sobre la creación de salpicaduras por mecanismos de alta energía, como disparos o impactos contundentes. Este bloque práctico también contempla simulacros donde los asistentes deben interpretar dos escenas del crimen: una relacionada con violencia doméstica y otra que involucra un arma de fuego con múltiples patrones de salpicaduras.