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Demanda a Ziploc por supuesta liberación de microplásticos en alimentos

Leyes microplásticos

OpenAI | Martes 27 de enero de 2026

Una demanda colectiva ha sido presentada contra S.C. Johnson & Son, fabricante de las bolsas Ziploc, alegando que estos productos liberan microplásticos en los alimentos al ser utilizados en el microondas o congelados. La demanda sostiene que la comercialización de estas bolsas como "seguras para microondas" y "aptas para congelador" es engañosa, ya que no se advierte sobre los riesgos para la salud asociados con la contaminación por microplásticos. Estos contaminantes, presentes en el medio ambiente y la cadena alimentaria, están relacionados con posibles riesgos para la salud. Aunque la FDA afirma que no hay evidencia suficiente para demostrar que los niveles de microplásticos en los alimentos representan un riesgo, la preocupación pública por la seguridad del plástico sigue creciendo. La demanda refleja una creciente inquietud sobre la regulación y transparencia corporativa en torno a los productos de consumo.



Una demanda colectiva ha puesto en el punto de mira a los populares bolsas y recipientes Ziploc, acusando a su fabricante, S.C. Johnson & Son, de liberar microplásticos en los alimentos cuando se utilizan en el microondas o se congelan. La demanda sostiene que la publicidad que califica estos productos como «seguros para microondas» y «seguros para congelar» es engañosa al carecer de advertencias sobre riesgos para la salud. Los microplásticos, vinculados a riesgos potenciales para la salud, son omnipresentes en el medio ambiente y en la cadena alimentaria.

La acción legal, presentada por una mujer de California en abril en el Tribunal de Distrito de EE.UU. para el Norte de California, subraya una creciente preocupación pública sobre la seguridad del plástico y un aparente vacío en la regulación y la información al consumidor. La demanda busca representar a consumidores a nivel nacional, reflejando una ansiedad profunda respecto a la presencia constante del plástico en la vida cotidiana.

Las acusaciones: Decepción y omisión

La demandante, Linda Cheslow, residente de Santa Rosa, argumenta que los productos Ziploc, fabricados con polietileno y polipropileno, son “fundamentalmente inapropiados” para los usos que publicitan. Según la denuncia, evidencias científicas indican que estos plásticos liberan partículas microscópicas cuando se exponen a temperaturas extremas como las del microondas o el congelador. Un aspecto central del caso es que S.C. Johnson no proporciona ninguna advertencia sobre la posible contaminación por microplásticos en su empaque. La demanda afirma que los consumidores razonables no habrían adquirido estos productos si hubieran sido informados adecuadamente.

El litigio busca medidas cautelares para detener esta publicidad engañosa, así como restitución y daños económicos por las supuestas prácticas comerciales desleales.

Microplásticos: Un ingrediente invisible

Los microplásticos son partículas plásticas menores de cinco milímetros que surgen frecuentemente de la descomposición de residuos plásticos más grandes. Estos contaminantes ambientales han invadido el aire, el agua y el suelo, llegando así a formar parte de nuestra cadena alimentaria. Investigaciones recientes sugieren que la ingestión de estas partículas podría estar relacionada con respuestas inflamatorias y alteraciones en los sistemas inmunológico y reproductivo. Un estudio mencionado en la demanda señala que calentar ciertos envases plásticos en el microondas puede liberar millones de partículas de microplástico y nanoplástico en cuestión de minutos.

El panorama regulatorio: Confianza y evidencia

La demanda se adentra en un complejo ámbito científico y regulatorio. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) mantiene una postura cautelosa al reconocer que los microplásticos están presentes en el medio ambiente e ingresan a la cadena alimentaria. Sin embargo, asegura que “la evidencia científica actual no demuestra que los niveles detectados de microplásticos o nanoplásticos en los alimentos representen un riesgo para la salud humana”. Esta posición oficial contrasta frecuentemente con la percepción pública y las investigaciones independientes emergentes.

De material milagroso a contaminante ubicuo

El debate actual sobre los plásticos refleja un giro dramático desde su introducción a mediados del siglo XX, cuando se consideraban innovaciones desechables. La durabilidad que les confería ventajas para almacenamiento ha generado un legado persistente de contaminación ambiental. El descubrimiento de microplásticos—y su presencia dentro del cuerpo humano—ha transformado esta narrativa. Las demandas actuales son consecuencia directa de este ciclo prolongado, obligando a una reevaluación del papel del plástico en nuestra cultura consumista global.

Un llamado más amplio por la seguridad del consumidor

El caso contra Ziploc va más allá de una simple disputa sobre etiquetado; representa un síntoma de una reflexión social más amplia. Destaca la tensión entre marcos regulatorios establecidos—que suelen requerir pruebas concluyentes antes de actuar—y un público precavido ante exposiciones crónicas a materiales sintéticos. Independientemente del resultado del litigio, plantea cuestiones urgentes sobre regulación química, transparencia corporativa y los costos sanitarios a largo plazo asociados con la conveniencia moderna.

Fuentes utilizadas para este artículo:

WattsUpWithThat.com

NBCBayArea.com

FDA.gov

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