OPINIÓN

El estado del estado (XIX): La libertad (3ª parte)

Carlos González | Lunes 06 de julio de 2020
El famoso tema de los Mitos de la “Libertad, la Igualdad y la Solidaridad”, Yony lo tiene muy claro. Y es así porque en su cultura ya se han abandonado esas formas de pensar crípticas, ambiguas y algo mágicas. Y han avanzado a la era del Conocimiento para, tal como sucede en la Medicina, la Agricultura o la Arquitectura, llamarle a las cosas por su nombre, utilizar un lenguaje racional y que todo el mundo pueda entenderse sin “Arcanos Iniciáticos”.

Por supuesto que estuvo bien que la Ilustración y el racionalismo acabase con el Antiguo Régimen y proclamasen la Libertad del ser humano y la Igualdad entre todos sin distinciones de clase. Me alegro por ello y era necesario superar aquella etapa oscura y alcanzar una mínima luz para avanzar y organizarnos todos juntos. Pero aquello ya pasó, fue una fase más en el desarrollo de la consciencia humana. Hoy ya estamos aquí y ya sabemos muchas otras cosas:

Quizá la primera es que todos debemos organizar nuestras sociedades, con la máxima participación posible para que las mentes mejor formadas puedan aportar las mejores ideas que sirvan para gobernarnos a todos. Porque la organización social, la política, es una cuestión técnica que está basada en las mejores instituciones que generen el mayor equilibrio social. Y facilitar que la mayoría de los ciudadanos que la componen sobrevivan y convivan en las mejores condiciones posibles.

La segunda es que ya no vale hablar en lenguajes crípticos. Se ha de hacer con modelos racionales, científicos, que todo el mundo pueda comprenderlos como lo hacemos en todas las demás materias que se estudian en las universidades del planeta. Como lo hace un médico muy especializado o un arquitecto importante cuando nos explican una dolencia, o su proyecto, y pueden hablar e intercambiar ideas y conocimientos con cualquier otro profesional sea de la cultura, la civilización o del país que sea. ¿Por qué en el tema social, político y de organización de un estado no es posible razonar y usar unas mediciones y conceptos susceptibles de ser comprendidos por todos?

La tercera cosa que sabemos es que eso sí es perfectamente posible, solo que a los “Chamanes y Brujos” actuales no les interesa porque de esa forma se les acabaría su poder de manipulación y ya no obtendrían los enormes privilegios que ese lenguaje les acarrea. Me explico. Hoy ya sabemos hablar de niveles de educación, tanto media como superior. También de acceso a la Sanidad de todos los ciudadanos. De niveles de renta. De acceso a la cultura. A los altos puestos de las profesiones, o de la propia política. Todo esto sí es comprensible y de fácil medición. Pero con esta manera de hablar y medir se acaba la “Magia”.

Lo que debemos saber, precisamente, es que aparejado a libertad siempre viaja la palabra… Responsabilidad. Siempre es responsable el que actúa libremente. Por ello sabemos que entre todos somos responsables de organizar nuestros gobiernos. Que somos nosotros los que debemos adoptar decisiones, por duras que sean, para organizarnos y sobrevivir y convivir en las mejores condiciones posibles. De escoger con métodos transparentes a las jerarquías de poder, con funcionarios que demuestren sus conocimientos. Con jueces bien formados que resuelvan de acuerdo a ley los inevitables conflictos sociales. Con creación, financiación y acatamiento a instituciones creadas por nosotros que rijan, de la forma más técnica posible, todo nuestra convivencia. Que intentemos resolver los problemas de sanidad, alimentación, seguridad, transporte y un sin fin de necesidades básicas de todos nosotros con la mejor eficacia y la mayor eficiencia.

Por eso ya no vale proclamar a los cuatro vientos que ¡Luchamos constantemente contra el poder!. Ahora el poder somos nosotros, todos los ciudadanos, y debemos contribuir a que todo marche bien. Ya no vale estar constantemente solicitando “Derechos” a no sé quién, porque el poder somos nosotros, lo creamos nosotros y lo administramos nosotros. Lo hacemos y lo debemos hacer los ciudadanos con nuestro voto y nuestras opiniones públicas. Además cualquiera puede dedicarse libremente a la política y ofrecer mejores propuestas.

Por otra parte, a partir de ahora, y una vez comprendidas estas cuestiones, puede que el que siga gritando ¡Libertad! por las calles, no sea más que un cantamañanas que lo único que quiere es hacer su santa voluntad y no podemos contar con él para organizar una convivencia en paz y con esfuerzo y sacrificio diario.

Lo demás, tal como diría nuestro fallecido premio Nobel… No es más que música de flauta…

Sobre el autor

Carlos González-Teijón es escritor, sus libros publicados son Luz de Vela, El club del conocimiento, La Guerra de los Dioses, El Sistema, y de reciente aparición Psicología de virtudes y pecados, de editorial, Letras de autor.

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