Las familias de Harford County, Maryland, enfrentan una crisis financiera debido al aumento desmedido de las facturas de energía invernales. Residentes como Jenny y Teresa Stepp reportan pagos exorbitantes de $400 y $1,200, respectivamente, mientras lidian con el impacto del clima frío y tarifas crecientes. El consumo energético ha aumentado un 11% en electricidad y un 13% en gas, exacerbado por costos de distribución más altos y la dependencia del estado de energía importada. A pesar de la limitada ayuda gubernamental, los residentes sienten que las medidas son insuficientes para hacer frente a estos gastos, lo que les obliga a elegir entre necesidades básicas como calefacción y alimentos. La situación ha llevado a un llamado urgente a cambios políticos para evitar que las comunidades se vean desplazadas por la incapacidad de pagar sus hogares.
La comunidad de Harford County, en Maryland, se enfrenta a una creciente inestabilidad financiera debido a los exorbitantes costos de energía. Ejemplos como el de Jenny, quien paga $400 por su modesta vivienda, y Teresa Stepp, que recibió una factura de $1,200 mientras lidia con deudas médicas, ilustran una crisis que afecta a muchas familias. El aumento del consumo energético —un 11% más de electricidad y un 13% más de gas— se debe a las bajas temperaturas, tarifas de distribución más altas, costos en la cadena de suministro y tarifas impuestas por el estado.
A pesar de que Maryland ha implementado algunas medidas de asistencia limitadas, como el reembolso de $40 recibido por Stepp, estos esfuerzos son insuficientes para contrarrestar los gastos desmesurados. Además, los aumentos tarifarios aprobados por Baltimore Gas and Electric (BGE) seguirán incrementando la presión económica sobre los residentes hasta 2027.
Las familias se ven obligadas a tomar decisiones difíciles entre calefacción, alimentos y otros gastos esenciales. Stepp advierte que los residentes nativos podrían verse forzados a abandonar sus hogares debido a la falta de opciones asequibles. La situación es alarmante y ha llevado a muchos a exigir cambios inmediatos en las políticas energéticas.
Con el invierno avanzando, Jenny comparte su angustia al equilibrar sus necesidades: «¿Qué eliges? Tengo que pagar el seguro del auto. Debo ir al trabajo. Es muy estresante». Por su parte, Stepp expresa su frustración ante lo que considera facturas excesivas: «Todo el mundo usa más gas y electricidad para calefacción en invierno; no es raro. Pero aun así, parece excesivo».
A pesar de la aprobación de ciertas medidas por parte de los legisladores de Maryland el año pasado, los residentes consideran que estas son claramente insuficientes. La ayuda temporal no resuelve el problema estructural al que se enfrentan día tras día. BGE ha justificado sus aumentos tarifarios diciendo que deben equilibrar la asequibilidad con un servicio confiable.
Sin embargo, para familias como las de Jenny y Stepp, esta ayuda momentánea no es suficiente para mitigar el impacto financiero devastador. «Por favor, hagan cambios inmediatamente», implora Jenny. «Esto nos está afectando a todos».
La crisis energética en Maryland va más allá del debate político; representa una lucha diaria por la supervivencia. Sin intervenciones significativas por parte de las autoridades competentes, muchos temen ser desplazados y perder las comunidades que han apoyado durante generaciones. A medida que se intensifica el frío invernal, queda la pregunta: ¿actuarán los líderes antes de que sea demasiado tarde?
| Descripción | Cifra |
|---|---|
| Factura de energía de Jenny | $400 |
| Factura de energía de Teresa Stepp | $1,200 |
| Aumento del consumo de electricidad | 11% |
| Aumento del consumo de gas | 13% |
| Reembolso recibido por Teresa Stepp | $40 |
| Aumento mensual aprobado para electricidad (BGE) | $1.07 |
| Aumento mensual aprobado para gas (BGE) | $2.65 |