CLAVES

Sí hay 'efecto llamada' después del Ingreso Mínimo Vital y las mafias se aprovechan de ello para estafar a inmigrantes

Víctor García | Domingo 28 de junio de 2020

Ponemos el foco en el municipio onubense de Palos de la Frontera, donde día tras día hemos podido ver esta semana a cientos de inmigrantes esperar largas colas a pleno sol para poder empadronarse, ya que les han dicho que así conseguirían el Ingreso Mínimo Vital del Gobierno. Pero no es así, ya que no cumplen los requisitos y han sido previamente estafados por supuestos intermediarios que les prometieron una vida mejor a cambio de lo poco que tenían.



Pese a que están en la absoluta creencia de que así conseguirán la ayuda, no lo harán. Alguien les ha hecho creer que sí, que sí lo conseguirán, e incluso muchos han pagado dinero por hacerse con el documento que llevan ya previamente rellenado y arrugado tras días y días de espera bajo el sol.

No hay ayudas por solo empadronarse en el municipio, pero ellos creen a ciencia cierta que es así. Sin embargo, como decíamos, las mafias, porque así se las puede considerar, se llevan comisión por hacer un trámite del que no van a recuperar ni un euro. Les prometen que a cambio de dinero conseguirán cobrar ayudas, y no es más que un burdo engaño a personas que, en muchas ocasiones, lo necesitan de verdad.

Al parecer, la situación de colapso vivida en estos días se debe a que la mayor parte de las que piden el empadronamiento son mujeres, que fueron contratadas ya en Marruecos para desempeñar trabajo agrícola, y que han quedado 'atrapadas' en España por la situación de emergencia sanitaria. El primer síntoma de que algo estaba fallando fueron las aglomeraciones en bancos, donde pagar la tasa para presentar la documentación, también en copisterías donde hacían las fotocopias de los mismos y, cómo no, en los registros y ayuntamientos.

Ni que decir tiene que sus condiciones, tanto de trabajo como de vida en nuestro país son deplorables, y las ONG claman contra estos falsos intermediarios porque la mayoría de las afectadas no tienen recursos, e incluso no hablan nuestro idioma, y se sienten engañadas por el Estado cuando son los estafadores los que las prometen gracias a su desconocimiento que pueden vivir en España a base de ayudas que no van a llegar.

Cabe recordar que tanto la campaña del arándano como la de la fresa han finalizado, mientras que estas mujeres siguen en nuestro país sin poder mantener un trabajo estable y con los ingresos mínimos que han conseguido con ello terminándose.

Formaciones como Vox y el Partido Popular se han hecho eco de estos movimientos y aluden a un 'efecto llamada' que el Gobierno niega, pero que sí ha hecho movilizarse pese a que miren hacia otro lado a las mafias locales que se aprovechan de lo poco que tienen estas personas prometiéndoles un futuro mejor que nunca llega.

Es, por tanto, una de las consecuencias indirectas del Ingreso Mínimo Vital y de la nefasta estrategia de comunicación institucional que ha hecho ver a todos los españoles por televisión y por los medios que cualquier persona estaba capacitada para poder cobrar esta ayuda que, como era de esperar, trae consigo una serie de requisitos que no toda la población en riesgo de exclusión social cumple. Y es que son millones de personas los que viven en España bajo el umbral de la pobreza, por lo que este IMV no suple una falta de actividad laboral en nuestro país, en el que ya hay más personas cobrando subvenciones que trabajadores en activo.

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