CLAVES

Suiza y su incoherencia frente al Covid-19: Alerta sanitaria oculta frente a una imagen de superioridad para salvaguardar la confianza internacional en su economía

Germán Martín | Sábado 20 de junio de 2020

Suiza no se ha comportado como el resto de Europa ante el coronavirus. Con medidas laxas, y pese a tener una población menor que muchos de sus países homólogos, ha superado los 30.000 casos y suma ya casi 2.000 fallecidos. Su 'nueva normalidad' no es muy diferente a la que han vivido en los últimos meses, con medidas laxas y que no han supuesto un confinamiento estricto.



Cabe destacar que todo parecen recomendaciones, como por ejemplo las mascarillas, que lejos de ser obligatorias son 'recomendables'. Pese a intentar dar un carácter despreocupado frente al virus, dejando a la sociedad la responsabilidad en ellos mismos, si bien es cierto que están muy atentos a los rebrotes, por ejemplo en la última semana se han producido cuatro que han llevado a medio centenar de personas a guardar cuarentena.

Sin embargo, la realidad es que allí las tiendas están abiertas y a pleno rendimiento, si vas con mascarilla por la calle te miran mal y el trasiego de personas es muy diferente al actual en España, donde los turistas no entenderán los tres controles a los que se deberán de enfrentar según lleguen: el Passenger Location Card (PLC) o formulario de localización, controles de temperatura y control visual.

Sin embargo, los expertos señalan que lo que ha hecho durante todo este periodo Suiza es una estrategia de imagen: la pandemia no va con nosotros y nuestra economía no se ha visto resentida. Y es que, no podemos olvidar que cualquier signo de flaqueza puede dar al traste con lo que supone gran parte de su modo de vida.

No obstante, la realidad es otra. Pese al optimismo generalizado en el país y a una 'normalidad' aparente frente a un virus del que no se sabe nada a ciencia cierta ni se tiene vacuna, Suiza está en alerta, y su sistema sanitario hace esfuerzos sustanciosos con el fin de bloquear cualquier brote y tienen una alta sensibilidad a cualquier posible caso que les pueda llegar. Esto no es coherente con la imagen internacional que quieren transmitir, con el fin de salvaguardar su economía y confianza en el país.

El miedo latente en Suiza ha dado rienda suelta a muchas teorías sobre el confinamiento y sus efectos en la sociedad. Y sí, está estudiado, demostrado y es casi accesible a cualquier lógica el pensar que se ha frenado en seco una verdadera hecatombe, a pesar de que esto no ha terminado y cientos de personas siguen mueriendo en todo el globo por esta enfermedad cada día.

La prudencia y, sobre todo, el respeto por los demás es lo único que nos puede salvar en este momento en el que, por poner un ejemplo, China está sufriendo importantes rebrotes pese a tener el virus controlado en un primer momento, algo que ya hemos visto que se ha replicado en las últimas semanas en países no tan lejanos, como Francia o Alemania.

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