CLAVES

Así nos vigila el CSIC: Utiliza datos de móviles para "comprobar la eficacia" del confinamiento

Martes 14 de abril de 2020
El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) estudia con datos de teléfonos móviles y servidores de mapas la eficacia del confinamiento en la dispersión del Covid-19.

El nuevo proyecto utiliza la computación y las técnicas de ciencia de datos para comprobar la efectividad de las medidas de confinamiento durante el estado de alarma decretado por el Gobierno con el fin de frenar la propagación de la pandemia. Los resultados ayudarán a mejorar las estrategias de distanciamiento social que se tomen en futuros brotes del Covid-19 o de otras enfermedades, según informó este martes el CSIC.

Para llevar a cabo la investigación, un equipo multidisciplinar con expertos en computación, demografía, física y estudio del movimiento analiza datos masivos y de alta resolución que se obtienen desde operadores de telefonía y servidores de mapas. Son datos que explican cómo ha cambiado la movilidad y los contactos sociales desde que empezó el confinamiento.

El proyecto, prefinanciado gracias a AENA, está coordinado por los científicos José Javier Ramasco, del Instituto de Física de Sistemas Complejos (IFISC, centro mixto del CSIC y la Universidad de las Islas Baleares) y Frederic Bartumeus, del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (CEAB-CSIC) y el CREAF.

Cuenta con la participación de equipos del Instituto de Economía, Geografía y Demografía (IEGD-CSIC); del Instituto de Física de Cantabria (IFCA-CSIC); del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), y de científicos de la Universidad Pompeu Fabra y del Centro Nacional de Epidemiología-Instituto de Salud Carlos III (ISCIII).

CÓMO Y CUÁNDO LEVANTAR LA CUARENTENA

Con toda la información reunida, el equipo simula diferentes escenarios o estrategias de distanciamiento social y ayuda para la toma de decisiones. Los resultados podrían ayudar a decidir si se activa una cuarentena más estricta o a planificar un fin de confinamiento seguro y eficaz.

"Esperamos que los resultados sirvan para comprender mejor los efectos del confinamiento sobre la dispersión de la enfermedad, pero también para ayudar en la toma de decisiones relacionadas con la revocación de las medidas; para saber si es mejor finalizar el confinamiento de forma progresiva o no", explica Bartumeus.

Para llegar a ese objetivo, el proyecto incluye varias fases. "Primero se realiza la caracterización de la movilidad, que se está coordinando desde el IFISC a partir de la aportación de distintas plataformas de datos: información, por ejemplo, proveniente de redes sociales online y patrones de movilidad capturados por registros de telefonía móvil. En este último caso, los datos son recogidos por las operadoras y empresas que participan en el proyecto y proveen al equipo de investigación con flujos de viajes agregados entre zonas”, detalla Ramasco, quien precisa que en ningún caso se accede a información individual.

Un segundo aspecto es el cambio de comportamiento de las personas por la percepción de riesgo. El CEAB, el IEGD y la UPF desarrollan encuestas y aplicaciones móviles para cuantificar estos cambios, con el fin de calcular la adherencia a las medidas de protección personal por parte de la población y cuáles son los cambios en la cantidad y calidad de los contactos que se tienen. "Esta información es crucial para entender el proceso de contagio", indica Ramasco.

Finalmente, todos estos datos forman parte de modelos computacionales que se están desarrollando desde el IFISC y el IFCA para poder estudiar los distintos escenarios de salida de la crisis. "El confinamiento ha sido generalizado y relativamente súbito, pero si se deben evitar nuevos brotes es necesario contar con simuladores capaces de evaluar escenarios con distintos ritmos de vuelta a la normalidad, tanto por sectores como por zonas geográficas", advierte Ramasco.

TEMAS RELACIONADOS:


Noticias relacionadas