OPINIÓN

Semana Santa y las Pascuas Judías, unidas y... separados

Israel Rabinowicz | Martes 07 de abril de 2020
Son fechas en las que acostumbro saludar a mis lectores, casi coinciden los festejos de Semana Santa con las Pascuas Judías, con Pesaj, católicos y judíos unidos familiarmente a través de ellas.

Pero es un año mundialmente diferente, el Coronavirus hizo la gran diferencia, de reuniones familiares y amplias se pasó a lo reducido, lo más limitado posible, sin invitados, la prioridad evitar los contagios.

Para el que éstas líneas escribe resulto toda una sorpresa, dado el especial ambiente en que éstas transcurrirán, la cantidad de saludos que ya comenzaron a llegar por la conmemoración de la Festividad Judía de Pesaj, teléfonos y mail básicamente, lo sorprendente de ellos es que la gran mayoría proceden de desconocidos y de no judíos, a todos mis sinceros agradecimientos y mi compromiso de continuar manteniendo con ellos un contacto semanal basados en la sinceridad, honestidad y respeto.

No hay duda que determinadas festividades judías en los últimos años fueron saliendo de los marcos internos de la diferentes comunidades judías en el mundo, los saludos presidenciales transmitidos por las televisiones hicieron que primero Rosh Hashaná y Iom Kippur, Año Nuevo y el Día del Perdón, luego Hannuka con el encendido de sus velas y últimamente Pesaj fueron introducidos en el conocimiento del gran público, de gran parte de la población no judía, los saludos así me lo demuestran. Es posible que éste año, crisis de por medio, modifique algunas de dichas costumbres y pautas.

En lo que a nosotros respecta el tradicional Seder de Pesaj se desarrollará con cabecera en mi casa, reunión familiar solos mi esposa y yo, hijos, nueras y nietos unidos a través de la pantalla, cada uno de ellos en sus domicilios. La lectura religiosa será a través de la televisión unida a los celulares a cargo de uno de los nietos, uno de mis hijos fue el encargado de coordinar horarios y detalles técnicos.

Antes de comenzar ésta crisis del Coronavirus mentalmente tenía intención de imitar lo mejor posible el brillante estilo heredado de mi papá aunque convencido que nunca yo podré repetir el nivel y la calidad de la ceremonia religiosa que en vida siempre él presidía, su habilidad por decir las cosas rápidamente y suprimir algunas lecturas en beneficio de los que solo esperaban la comida, él con su sabiduría e inteligencia lo recitaba todo de memoria, además lo explicaba e interpretaba, yo estoy a años luz de ello, una lectura reducida y sintetizada, todo rápido a fin que la comida los alcance con los nietos aún despiertos.

El Coronavirus lo impidió, se interpuso, la unión se dará en forma telefónica y televisiva, el objetivo final se cumplirá, la familia unida.

En Pesaj somos esclavos y sentimos renovados nuestros deseos de libertad. La libertad esta en uno y también en las ideas, en la concepción de poder avanzar librándonos de la culpa, de las excusas y de las ambiguas teorías sobre la incomprensión.

Es la liberación que a mis casi 80 años logré con mis newsletters, es un volver a vivir sin compromisos ni ataduras, no estoy condicionado ni me debo a nadie que no sea mí familia, tampoco cuidarme qué o cómo lo digo, solamente mi honestidad es mi guía, la liberación total, a mis casi 80 años lo mejor aún está por llegar, gracias a los casi 3.270.000 destinatarios de nivel ABC1 dispersos en todos los países de América Latina, España y Portugal receptores de mis comentarios que me han abierto sus puertas.

Para todos son tiempos muy duros, el Coronavirus transformo el mundo, sus gentes y costumbres sin fijarse en colores y religiones.

Para muchos, la gran mayoría, es un gran problema médico de aún desconocidas repercusiones, personalmente no tengo duda alguna que habrá un antes y un después del Coronavirus, éste es solo un punto intermedio de un desconocido final.

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