OPINIÓN

El estado del estado (II): Visión general

Carlos González | Jueves 07 de noviembre de 2019
Quizá el extraterrestre, al que si queréis llamaremos Yony, comience su informe detallando una visión general de cómo encuentra a la especie Humana sin entrar en las distintas culturas. Puede que precisamente lo primero que le impacte sea eso. El grado de falta de relación profunda entre unas culturas o civilizaciones y otras.

Aunque los estados y no las civilizaciones, han creado una organización que los engloba a todos, la ONU, aún no hemos establecido una consciencia general de que en realidad somos una única especie con un montón, y no pequeño, de problemas comunes que nos afectan precisamente como especie. Se aprecia que es más importante seguir defendiendo cada uno a su cultura, y en no pocos casos parece que importa más destruir la cultura ajena, para que solo prevalezca la nuestra, que de preocuparnos juntos de resolver los grandes retos que tenemos delante, que es muy claro que son de todos, y que solo los podremos afrontar entre todos.

Le extrañará mucho el por qué no nos ponemos a trabajar ya, para intentar paliar o resolver la contaminación de los mares. Las necesidades declaradas públicamente del agua potable para consumir directamente las personas, no digamos ya para usos agrícolas o industriales. La mejora, se sea polemista del cambio climático o no, de una industria sucia a otra mucho más limpia y por supuesto, mucho menos contaminante, que es algo en lo que sí estamos todos de acuerdo. Y mucho más importante, el aun no ser conscientes que independientemente de las culturas o civilizaciones, puede que nos presentemos ante un verdadero desafío respecto a la supervivencia de la propia especie. Lo haga con unas costumbres o creencias, o con otras.

Visto desde fuera parece impactante que se esté mucho más dispuesto a morir en el enfrentamiento defendiendo este sistema político o el otro, o un sistema de dogmas y creencias u otras, que en buscar juntos una salida a problemas acuciantes y alcanzar objetivos necesarios para todos. Y no digamos nada acerca de ciertas enfermedades contagiosas que ellas sí que se van a reír a mandíbula batiente de nuestros ideales, porque ellas se van a propagar y atacar al máximo número de humanos tengamos nosotros el sistema religioso o ideológico que nos dé la gana. Se aprecia claramente que cierta gente, que además se declara instruida e importante, defiende que es más importante el defender nuestras ideas que el luchar juntos, cuando colisiona con ese sistema de creencias, contra dichos virus o bacterias. A Yony le causará una carcajada y, por supuesto, comenzará por reflejar eso en su informe.

Supongo que recordará su formación en la historia de su especie para compararla con el grado de desarrollo de la nuestra. Y al hacerlo verá que aún no hemos adquirido una conciencia general de especie, no hemos afrontado nuestra supervivencia con criterios racionales, y seguimos, cual niños embobados, siguiendo a nuestros padres (Dioses respectivos) o a nuestros hermanos mayores (profetas e ideólogos) de forma dogmática, sin reflexionar acerca de nuestros problemas y más preocupados de ser buenas ovejas y obedecer ciegamente, que en ser unos jóvenes aprendices que quieren saber cómo es el mundo en el que viven y sobre el que, inexorablemente, ha de tomar decisiones.

También comprobará que aún no podemos hablar libremente entre nosotros si no lo hacemos a través de los dogmas y creencias que, cual chip insertado en nuestro cerebro en un laboratorio, son los que conforman nuestro lenguaje y nuestra forma de apreciar el entorno y las relaciones con los demás. Como si no fuésemos capaces de abrir los ojos y mirar lo que tenemos delante y llamarle al pan, pan y al vino, vino. No, lo hacemos en función a adoctrinamientos baratos, así, aun hoy día, si EEUU invade un pueblo y mata a gente es un clarísimo asesino, mientras que si esa misma acción la hiciera Fidel, Corea del Norte o Siria, es un acto en lucha por la libertad de un “Pueblo” y un acto de “Justicia”. Lo mismito se da claramente, además, en sentido inverso. Hala, para que aprendamos.

Yony quedará “pasmao”, le obligará a retrotraerse a cientos, quizá algún milenio en su propia cultura, para entender esa forma de pensar y actuar. No tendrá más que buscar en su mente el acoplamiento a esa forma sencilla de valorar y actuar y una vez realizado ese ajuste, podrá moverse sin problema alguno. No mucho más allá que lo que un buen embajador realiza hoy en día cuando está destinado en un estado del otro lado del planeta.

Sobre el autor

Carlos Gonzàlez-Teijòn es escritor, sus libros publicados son Luz de Vela, El club del conocimiento, La Guerra de los Dioses, El Sistema, y de reciente aparición “Psicología de virtudes y pecados”, de editorial, Letras de autor.

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