CLAVES

El Pentágono reconoce que la guerra contra el Estado Islámico durará una generación

Pedro_Canales | Lunes 15 de junio de 2015
El general John Allen, jefe de la coalición liderada por Estados Unidos que interviene en Siria e Iraq, ha informado a los responsables militares y de inteligencia de sus socios europeos y árabes que la lucha contra el Estado Islámico “durará una generación”.

Como parte de la preparación de la opinión pública internacional y también norteamericana, a una guerra que durará años, el general Allen, nombrado por el presidente Obama para dirigir el mando operativo de dicha coalición, lo ha expresado claramente en su reciente visita al Golfo y a Austria donde ha participado en las reuniones a puerta cerrada del Club Bilderberg.

Hace 10 días, en Doha, la capital del emirato de Catar sospechoso de suministrar ayuda financiera y armamentista a los yihadistas del califa Abubeker Al Bagdadi, cabeza visible del Estado Islámico, el general Allen consideró que “el Estado Islámico es una amenaza mundial”, y que “será necesaria al menos una generación” para derrotarlo.

Algunos de sus interlocutores, así como los Estados Mayores y servicios de inteligencia de varios países árabes, no salían de su asombro al escuchar al general una confesión tan derrotista. Hasta ese momento la Casa Blanca había venido mostrando una posición más bien triunfalista sobre las capacidades “más que suficientes” de EEUU para derrotar el terrorismo en general y al Estado Islámico en particular.

Desde su formación en septiembre de 2014, la coalición ha sido incapaz de aniquilar al Estado Islámico. Los centenares de bombardeos aéreos no han bastado para hacer retroceder a los yihadistas de Al Bagdadi.

En los nueve meses transcurridos desde el inicio de los bombardeos el Pentágono asegura haber dado muerte a 10.000 yihadistas. Teniendo en cuenta que los efectivos con los que contaba el movimiento hace un año eran entre 20.000 y 31.000, según la CIA, significa que la aviación aliada habría terminado con un tercio de los combatientes del Estado Islámico.

Los yihadistas no sólo no han sido derrotados, sino que han ocupado la mitad del territorio de Siria y un tercio del de Iraq, además de haber extendido sus tentáculos en Libia y en el Sahel.



Las únicas explicaciones posibles al sombrío panorama anunciado por el general Allen es que los servicios de inteligencia occidentales y árabes se han equivocado y que el crecimiento del Estado Islámico ha sobrepasado cualquier previsión; o bien que los datos que han hecho públicos tanto los Estados Unidos como los otros miembros de la coalición eran falsos.

Se abre paso una tercera hipótesis entre servicios de inteligencia europeos: que no existe un interés real de Estados Unidos en derrotar al Estado Islámico, en la medida que la guerra, con la ocupación militar que conlleva, permitirá a Washington reorganizar el mapa geoestratégico de todo Oriente Medio y el norte de África ampliado hasta el Sahel.

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