24 de julio de 2021, 3:42:35
OPINIÓN

Un español en Alemania


Emigrantes de pelo gris

Por Jose Mateos Mariscal

La crisis del coronavirus, la fuga de cerebros de España, se duplica en los mayores de 40. En los últimos años se disparó la cantidad de profesionales de entre 40 y 50 años que buscan una nueva vida en otro país.


No es noticia que en España desde hace años se está dando una fuga de cerebros. El alto desempleo juvenil (cercano al 50%), la recesión profunda, la gerontocracia y la falta de oportunidades son las causas del éxodo casi obligado de miles de jóvenes. Pero sí fue noticia, hace unos días, que en el marco de la fuga hay un récord de 40 y 50 años de nuevos migrantes en Alemania.

En 2016, los españoles que se trasladaron al exterior fueron 115.000, cifra equivalente a la cantidad de habitantes que tiene una ciudad como Salamanca en el noroeste de la península Ibérica. De ellos, la mayoría son jóvenes recién recibidos y estudiantes. Pero el grupo que más creció fue el que tiene entre 40 y 50 años en Alemania: en seis años (de 2008 a 2014) el número casi se duplicó, al pasar de 7.700 a 14.300 residentes en la Renania del Norte-Westfalia.

Emigrantes de pelo gris

La fuga de cerebros de España se duplica en los mayores de 40 años: "Estamos ante una nueva emigración de pelo gris", dijo el Centro de Estudios (CND), que elaboró los datos que revelaron la novedad de un "boom" de españoles ya no tan jóvenes que se van de España.

Si los más jóvenes son atraídos por ciudades como Londres y Berlín, las metas de los over 40 son zonas del mundo de alta potencialidad, como China y América del Sur, así como también países que necesitan profesionales, como Alemania o los del Golfo Pérsico. Lugares dispuestos a ofrecer verdaderos puentes de oro a ingenieros o médicos Españoles. "La decisión de partir ya no tiene que ver con la coyuntura, sino que es una nueva tendencia", indicó el informe. Los 40, de hecho, deciden irse no sólo por necesidades económicas, sino también para desafiarse a sí mismos o para darle un futuro mejor a la familia.

Claro que para los emigrantes de pelo gris las cosas no son color de rosa: adaptarse a una nueva cultura, idioma, ambiente, llevando sobre las espaldas costumbres arraigadas, de hecho, es más difícil. Y más aún si uno decide llevarse consigo también a la familia.

Manuela Vizaro, experta en marketing de 42 años, se fue a Shanghai, China, y se llevó a su hijo. "Quería que él también viviera esta experiencia formativa. En Shanghai vi oportunidades profesionales que en España no existen, me atraía el desafío... China, por otro lado, es uno de los pocos países del mundo donde se puede trabajar durante años sin conocer el idioma... En España sería impensable", dijo en una entrevista de Marea granate.

Según Alberto Rodríguez, profesor de Demografía y Estadística Social de la Facultad de Economía de la Universidad de Santiago de Compostela, para los mayores de 40 "irse del país debe ser una elección, no una obligación". Para él no es casual el "boom" de los emigrantes de pelo gris: en 2017 cumplirá 30 años el Erasmus, un programa de movilidad estudiantil lanzado por la Unión Europea en 1987. "La primera generación que lo ha utilizado es justamente la que actualmente tiene aproximadamente alrededor de 40 a 50 años", explicó. "El período de crisis ha revitalizado una predisposición a una mirada que va más allá de las fronteras, como respuesta a la necesidad u oportunidad de cambiar de trabajo. Y todo esto en una edad en la que -también debido al aumento de la longevidad- es y será siempre más posible enfrentar el desafío de comenzar una segunda vida", concluyó.

Volver a Alemania, el viaje de regreso de los antepasados

El relato de una española que vive en Alemania desde hace 8 años. Costurera, diseñadora de vestuario, constructora de objetos y maquetas, amante del flamenco, la Malagueña Patricia Pérez vive en Hamburgo y es muchas mujeres a la vez.

"Uno es lo que se cree que es" dice Patricia convencida, mientras se protege hasta con orejeras del frío invierno alemán. "En mi casa, con mi mamá, hablábamos mezclado, alemán-castellano. Era una lengua impensable de hablar", cuenta Patricia en español, con fuerte acento andaluz. Ella nació en Málaga hace cuarenta y cinco años y se estableció en Alemania en el 2013. Emprendió en cierta forma el viaje de regreso de sus antepasados. Sus abuelos trabajaron toda la vida en Alemania.
Los abuelos de habla alemana mantuvieron a la familia bicultural y bilingüe. "Mi mamá hablaba muy buen alemán, pero el mío no es muy bueno", se ríe Patricia estudió la escuela primaria en un colegio de Málaga.

"Cuando llegué trabajé en un restaurante, en una panadería, después de niñera". Establecerse fue un problema. Pero el primer año lo pasó buscando "dónde estudiar", hasta que un viejo amigo la llevó a la Oficina de Trabajo en busca de orientación sobre los diferentes tipos de enseñanza técnica o universitaria: "No encontraba Trabajo, porque no conocía las terminologías en alemán ni a nadie que supiera del tema".

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