12 de mayo de 2021, 7:54:03
OPINIÓN


El estado del estado (87): La verdad (XII)

Por Carlos González

Respecto al Ser Humano, unido al acto de Razonar, Yony cree muy conveniente unir la palabra… Responsabilidad. Y lo hace en función a que una persona que razona, ¿Es responsable de hacerlo? ¿Debe o no debe buscar y aplicar los conocimientos racionales?


Al estudiar la historia de las ideas y el pensamiento humano, mucho se ha escrito acerca de la Libertad, el Libre albedrío, y, por ello, de la Responsabilidad individual de cualquier ser humano, y también de los grupos que formamos.

También sabemos al estudiar la historia de las religiones y la aplicación política de sus ideas, la enorme cantidad de muertos que ha acarreado la discusión –ya conocemos que todo lo pretendieron ¿y aún se pretende? Resolver con la violencia y la muerte del que no piense igual- de si el ser humano está predeterminado por Dios, y por ello es considerado un niño inconsciente, o alguien tan determinado que no puede sustraerse a los hechos, actos y decisiones, y en función a esta premisa, no es nada responsable. O, lo que al final triunfó, que fue la defensa que hizo el Catolicismo, frente al Calvinismo y Protestantismo, de que el hombre –y la mujer, para que no haya equívocos- es plenamente libre –que Dios le creó totalmente libre y con capacidad de decidir- y por ello totalmente responsable de sus elecciones, y de sus actos.

Hoy ya sabemos –nos quiere recalcar Yony este permanente equilibrio- que el que tiene hambre no puede hacer otra cosa que querer comer, y el que siente frío querrá coger una prenda o buscar un refugio y equilibrar su temperatura, pero también aceptamos plenamente que al hacerlo ha de elegir la mejor manera en la que no dañe a otros, o lo comparta lo mejor posible, por ello es responsable de la “Forma” que elija el satisfacer sus necesidades, que es cierto, le vienen dadas. Ya dominamos el conocimiento de que vivir es elegir, y también que gobernar es elegir. Por ello cualquier persona al adoptar decisiones tanto individuales como que afecten a un grupo siempre es responsable de las mismas, y, si eligió alguna penalizada, será responsable y se le recriminará la misma.

Siendo así el desarrollo de la convivencia, una de las preguntas que parece estar en el aire en estos momentos históricos es la siguiente: ¿Debe, y por ello es responsable un individuo, e incluso una organización de individuos, de buscar y obtener los mejores conocimientos, que le lleven a los mejores razonamientos, y por ello a las mejores decisiones posibles, o no lo son ambos? ¿Puede un ser humano, individual o en grupo, cerrar los ojos, mantenerse en la ignorancia, y alegar el desconocimiento como escusa frente a cualquier suceso? ¡Valla par de preguntitas!

Al abrir los ojos y observar la historia y la propia realidad actual, es claro que encontramos todos los supuestos: Los que cierran los ojos y no quieren saber nada. Los que se sumergen en una religión o ideología determinada y escudándose en la misma alegan que ellos simplemente cumplieron los preceptos. Otros aplican el canon aceptado socialmente aunque vean que está haciendo un pan como unas tortas, y alegan que a ellos nadie les pida cuentas. Y solo unos pocos ¡Muy pocos! Se preocupan por saber un poco más, por aprender cada día un poquito y sentir la exigencia de esforzarse y buscar la mejor solución posible a un problema.

También existen aquellos –“Rara avis”- que intentan experimentar en busca de las “Verdades objetivas”, incluso gastan recursos en ello, y por aquello del que cierne y amasa… Se ven condenados por su búsqueda y son castigados por ello.

Yony nos dice que todos participamos en “El juego de la vida” y por ello –en la práctica- se nos exigirán responsabilidades por lo que pase, tanto directas como indirectas. Las directas ya las conocemos, las indirectas son las que sufrimos al no preocuparnos por resolver nuestro futuro y cuando vienen los comportamientos ajenos contra nosotros nos sentimos totalmente impotentes y solo apreciamos como perecemos y sufrimos las consecuencias de no haber hecho algo cuando estábamos a tiempo. Se le llama el pecado capital de la… Pereza.

Por supuesto que cada uno haga –y hará –lo que quiera, pero aquellos que se preocupen por obtener los mejores conocimientos, y razonar mejor para adoptar las más acertadas decisiones, obtendrán los mejores resultados, y los demás serán responsables de su inacción, o de su alegada ceguera, y pagarán las consecuencias.

Porque el lema siempre es el mismo: “Dios perdona siempre, el hombre perdona a veces, y la Naturalezala Naturaleza no perdona nunca”.

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