12 de mayo de 2021, 7:06:13
OPINIÓN


El estado del estado (78): La verdad (III)

Por Carlos González

Una vez analizada la visión subjetiva de “La verdad”, que siempre hemos de tener en cuenta para analizar a los seres humanos y sus conductas, no cabe duda que lo que a Yony le preocupa es nuestro avance en el conocimiento de “La verdad con mayúsculas”.


La “Verdad Objetiva” será la que al final puede guiarnos en la supervivencia y facilitarnos la convivencia en el conflicto de la vida. No cabe duda que yo puedo creer que el agua bendita fue declarada por Dios pura, pero como esté contaminada yo me moriré. Luego se inventarán cualquier excusa, pero la verdad es que me he muerto por la enfermedad causada por dichos patógenos. Esa es una verdad siempre, y para todos.

Dicha “Verdad objetiva” con mayúsculas es descubrir nuestro entorno, y estudiarnos a nosotros mismos, como lo que somos, una parte más de esa Naturaleza general. Tanto cuando Dios creó el mundo, como cuando pudo o no explotar el Big Bang, hay lo que hay, y nada más, ni nada menos. Y lo que debemos con seriedad los humanos -para unos porque Dios nos dio aptitud para ello y para otros porque ya se ha demostrado por los conocimientos de la Psicología que estamos totalmente capacitados- es estudiarlo y comprenderlo. Hemos de avanzar en ese conocimiento. Que dicho sea de paso, por fortuna, el final no lo alcanzaremos nunca, porque siempre habrá nuevas cosas y situaciones que conocer y analizar. Wittgenstein dijo lo mismo en su primera y fundamental proposición, “El mundo es el caso, el hecho, fuera del mundo no hay nada”.

La verdad objetiva aceptada por todos es que para mejor conocer nuestra constitución física, natural, hemos creado una serie de disciplinas científicas: La Física, Química, Biología, Farmacología, etc. Estas nos proporcionan una visión ya general y aceptable de lo que somos, y porqué reaccionamos de esa forma, pero en cuanto a la explicación de nuestra conducta y a las reglas de comportamiento y la organización Política-Social, aún vivimos en el mundo de las “Visiones subjetivas” que cada cultura ha inventado de dicha la verdad. Aún actuamos como el adorado Alonso Quijano que inventó -basado en sus lecturas de novelas de caballería- un mundo ideal, y no hacemos caso al fiel y a veces aburrido y corto Sancho, de que lo que hay delante es generalmente menos “Mágico” , pero mucho más real que nuestras literarias invenciones.

Si ya Wittgenstein dejó claro que su segunda proposición general, y en la que han de basarse todas las demás, “Que todo lo que hay en el mundo son fenómenos atómicos”, a partir de ahí debemos comenzar a trabajar para disponer de los mejores conocimientos contrastados, objetivos, demostrables y publicitados para todos, y saber cómo se comportan esos fenómenos atómicos. Y cuando lleguemos a estudiar la conducta y el comportamiento de los individuos y de los grupos que formamos, debemos disponer de saberes reales que podamos demostrar, contrastar y aplicar, para organizarnos de forma técnica, científica, y no basados en las creaciones literarias –en la visión subjetiva de “La verdad”- que cada cultura o civilización haya inventado. Que por supuesto no se debe despreciar nunca, gracias a esa invención hemos llegado hasta aquí y hemos aprendido a pensar y razonar. Pero que ya va siendo hora que demos el salto para aprender, y después usar, los conocimientos demostrables, como en la Medicina o la Arquitectura, para organizar las conductas humanas y los comportamientos públicos de los individuos y de los grupos sociales.

En base a todo ello, Yony nos dice que podemos establecer una de las primeras “Verdades Objetivas”, que junto con muchas otras en combinación nos van a explicar el mundo en el que vivimos: “ Comprobamos y contrastamos que, hasta la fecha, la organización de los grupos humanos y sus conductas y comportamientos, y en la toma de decisiones generales que afecte a la totalidad del grupo, no se han adoptado en base a conocimientos técnicos o contrastables, sino a las “Creencias”, Ideas, Ideologías y demás invenciones literarias –visiones subjetivas de la verdad- que distintos seres humanos han ido incorporando a cada cultura en concreto”.

Establecida esta primera gran verdad, como si de una proposición muy digna de firmar por el fallecido filósofo austríaco, hemos de fundar la siguiente: “Dediquémonos a estudiar con ahínco, sin prisa pero sin pausa, cuales son los mejores conocimientos técnicos, científicos, en los que debemos basarnos para organizar las conductas humanas y las decisiones grupales. Una vez que las vayamos obteniendo, apliquémoslas… Y seguiremos avanzando”.

Todo esto anterior es “Verdad objetiva”, y válido para todos los seres humanos.

Sobre el autor

Carlos González-Teijón es escritor, sus libros publicados son Luz de Vela, El club del conocimiento, La Guerra de los Dioses, El Sistema, y de reciente aparición Psicología de virtudes y pecados, de editorial, Letras de autor.

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