3 de diciembre de 2020, 19:52:51
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La derecha que gusta a los comunistas

Por Joaquín ABAD


El complejo de la derecha española lo conocemos desde que los altos cargos de la UCD de Adolfo Suárez presumían de que eran tan demócratas que su secretaria era socialista, o incluso comunista. Y así les fue. Felipe González y Alfonso Guerra estaban puntualmente informados de las actividades y proyectos del gobierno, a pesar ser la oposición. Llegaron a tener hasta a un ministro ucedista, Francisco Fernando Ordóñez, cuya traición fue premiada por González cuando alcanzó el gobierno nombrándolo ministro de Exteriores.

Y con los gobiernos del Partido Popular el complejo se volvió cainita. José María Aznar pactó con el ladrón de Jordi Pujol apuñalar en Cataluña a Alejo Vidal-Quadras. Un Pujol que cobraba el dos por ciento de los proyectos, y que poco antes había quebrado Banca Catalana con la complicidad de los jueces que lo absolvieron gracias a que se lo permitió Felipe González.

Rajoy nombró a Soraya Sáenz de Santamaría vicepresidenta y lo primero que firmó fue el apuñalamiento de María San Gil en el País Vasco. Ya saben, los separatistas, los que se beneficiaban de las acciones de los etarras, el Partido Nacionalista Vasco, necesitaba que la derecha fuera “moderada”.

La pasada semana asistimos a otro triste y bochornoso episodio del Partido Popular. El discurso de ruptura con Vox, cuyos apoyos les permiten gobernar en Andalucía, Madrid, Murcia y alguna que otra capital de provincia.

La intervención de ese joven, que por carambolas de la vida es el actual presidente del Partido Popular, Pablo Casado, durante la moción de censura al gobierno de Pedro Sánchez presentada por el partido de Santiago Abascal, fue otro vergonzoso episodio en la historia de los sicarios del partido de la derecha española.

Fue el apuñalamiento, con saña y descarnado al que expuso su vida como concejal en terreno hostil, Llodio, mientras los cobardes de ETA sentenciaban con el tiro en la nuca a los que se consideraban españoles y así lo manifestaban.

El discurso de ruptura del joven Casado ha encantado a la izquierda social-comunista. Los periódicos adictos al Partido Sanchista Obrero Español lo han tildado de magnífico, porque es la derecha que gusta a la izquierda. Hasta ha sido elogiado por la extrema izquierda chavista de Pablo Iglesias, aderezado ahora con moño y pendientes negros…

Volvemos a la derecha acomplejada de Alberto Ruiz Gallardón, aquel que gustaba a los socialistas, pero que no le votaban, claro. Intuyo que ese acercamiento de Pablo Casado a Pedro Sánchez traerá problemas y puede que fugas del Partido Popular. Lo veremos en las próximas elecciones. Lo veremos en Cataluña dentro de poco.
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