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Alejandro A. Tagliavini

El miedo a ser separada de su único hijo hizo que Olivia Medina, de 81 años, tuviera el coraje de participar en una protesta por las amenazas de Trump contra los “ilegales”.

A raíz de las “fakenews” se están produciendo actitudes preocupantes. Por caso, una asociación de medios argentinos realizó una campaña con la intención de que las redes sociales fueran “controladas” por el Estado (¡políticos controlando a los ciudadanos!), argumentando que ellos tienen “editor responsable” en tanto que en las redes “nadie da la cara”. Le temen a la competencia que trae el desarrollo tecnológico y no tienen mejor idea que atacar la libertad de los usuarios.

Son ya clásicas las fotos de las protestas incendiarias -y la represión policial- de la gente contra los “ajustes” promovidos por el FMI, en muchos países.

En abril de 2016 escribí una columna titulada “¿Es Macri más populista que Evo?” y, aunque Usted no lo crea, más allá de los discursos intrascendentes y los amigos “conservadores”, en los hechos es realmente más populista, demostrando hasta qué punto un discurso puede confundir a mucha gente.

El Estado moderno impone arbitrariamente su doble moral. Y sus defensores no tienen justificación racional, simplemente dicen que “si el Estado lo dice, o lo necesita, es bueno…”.

Es llamativo el que parte de la opinión pública tenga una imagen negativa del mercado natural cuando éste no son sino las personas, esa misma opinión pública que lo rechaza. El mercado natural, subrayo, es el conjunto de los seres humanos desde el punto de vista de la cooperación voluntaria, pacífica, espontánea entre las personas con el fin de vivir y mejorar.
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Que la gente está cada vez más descreída de la política no es novedad. Por eso más de la mitad de los europeos -el 56%- confía en los nuevos partidos para propiciar un cambio respecto a las fuerzas tradicionales, según el Eurobarómetro 2018 dado a conocer recientemente, aunque no todos los nuevos son antisistema, como la formación de Emmanuel Macron en Francia. Aun así, la mayoría respalda la pertenencia a la Unión Europea (UE), con un 67% -y va en aumento- que la considera beneficiosa.

En una columna que escribí a fines del 2017 (“No llores por mí Jerusalén”) decía que, desde que Trump amenazó con trasladar la embajada, el revuelo fue fenomenal.

Dos principios están claros en cuanto a las sociedades. Uno, que los seres humanos son conservadores porque las personas temen a los cambios. El segundo es que los medios masivos, sobre todo la TV, tienen gran influencia sobre la opinión pública al punto que, a la gente en general, no le interesa la verdad sino lo que diga la TV: tiene “razón” quién más tiempo aparece en la pantalla.

Días atrás dio la vuelta al mundo la muerte de Ingvar Kamprad, que había nacido en una comarca rural sueca en 1926. Me llamó la atención cómo lo llamó María Fluxá en El Mundo de Madrid: “el hombre que al crear IKEA democratizó el diseño”.

Durante su reciente gira por China, además de abogar por las "nuevas rutas de la seda", el colosal proyecto ferroviario y marítimo entre el Pacífico y Europa, Emmanuel Macron, enfatizó la "batalla por el clima", intentando minimizar el boicot a los acuerdos de París de parte de Trump quien es escéptico y que cree que es una invención de Beijing para atrasar a EE.UU. A raíz de la ola de frío, Donald Trump ironizó diciendo que vendría bien “un poco de ese calentamiento”.