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    17-Dic-2017

OPINIÓN

El esperpento de Ferraz ha servido en bandeja al Partido Popular la excusa perfecta para volver a ejercer de “salvapatrias” y forzar la maquinaria avanzando hacia diciembre sin parar en el camino para buscar pactos con un último intento de investidura.

En las últimas semanas se han acrecentado los rumores entre analistas y gurús económicos sobre el estallido de una nueva crisis de la economía mundial en octubre, a raíz de la incorporación del yuan chino a la “cesta” de las cuatro divisas más fuertes utilizadas en el comercio y las finanzas. Los más agoreros pronostican una reacción de Estados Unidos para blindar el dólar ante el avance imparable de la moneda china, que Pekín quiere respaldar con sus reservas de oro acumuladas en el último decenio.
El ex ministro y ex presidente del Congreso, José Bono, ha vaticinado lo que le sucederá al PSOE si su actual secretario general, Pedro Sánchez, se empeña en que sean las bases quienes decidan en estos delicados momentos la política de pactos. El brujo Bono asegura que a este paso, elecciones tras elecciones, al pesoe sólo le votarán sus militantes, y no son millones precisamente.
Le dice al Rey la diputada canaria Ana Oramas que ya ha empezado la guerra electoral en las trincheras y que con los mismos mimbres - los mismos nombres - puede haber gobierno en funciones cuando se inicie el otoño. Oramas tiene experiencia, conoce a sus compañeros del Congreso y apuesta por un camino sin salida, a menos que algún líder se sacrifique y arroje la toalla, que no parece muy posible
Si el dos de mayo a las doce de la noche el presidente del Congreso de los Diputados no puede llamar al palacio de La Zarzuela para decirle al Rey que ya hay un presidente de Gobierno listo para jurar su cargo, tendrá que llamarle para que firme el acta de disolución de las Cortes y la convocatoria de nuevas elecciones para el 26 de junio. Esto último es lo más posible.
Estos días son de infarto para muchos políticos, empresarios y miembros de la carrera judicial con cuentas en sociedades offshore. Todos están pendientes de que el club de periodistas españoles que desmenuzan los papeles de Panamá tenga a bien señalarles. De hecho, algún alto cargo político del Gobierno de Soraya, con despacho de asesoría reconocido, ya se ha blindado.
El número dos de Podemos tiene un buen espejo en el que mirarse: el de Alfonso Guerra. Si el ex vicepresidente del Gobierno y del PSOE terminó perdiendo su pulso con Felipe González, tras ganar el que mantuvo con Miguel Boyer; Iñigo Errejón ganó su pulso con Monedero, pero puede correr igual suerte que el que fuera todopoderoso segundo en el partido socialista cuando de disputar el liderazgo se trata.



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