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La izquierda abertzale impulsa la independencia con Otegi como Lehendakari

Tras sus últimas derrotas electorales, la izquierda abertzale representada por EH Bildu quiere impulsar la independencia del País Vasco proponiendo a Arnaldo Otegi como Lehendakari para las elecciones autonómicas del próximo otoño. El histórico dirigente acaba de cumplir una condena de seis años y medio de prisión por tratar de reconstruir la ilegalizada Batasuna siguiendo órdenes de ETA.
Arnaldo Otegi está inhabilitado para desempeñar un cargo público hasta febrero de 2021, aunque tras salir de la prisión de Logroño el 1 de marzo sus abogados preparan un recurso al Tribunal Supremo para que su inhabilitación no sea efectiva por un “defecto de forma” y el histórico dirigente de la izquierda abertzale pueda ser el próximo cartel de EH Bildu, los herederos de Batasuna-ETA. Sus letrados argumentan que en la sentencia no se especifican los cargos para la inhabilitación, precepto que recoge el Código Penal en su artículo 42.
Derrotada el 20-D por Podemos, EH Bildu recurre al histórico dirigente para recuperar el espacio político perdido


La izquierda abertzale quiere capitalizar la figura del “histórico Otegi” de cara a las elecciones al Parlamento Vasco previstas para el próximo otoño, tras los pobres resultados obtenidos por EH Bildu en las últimas citas electorales. En las forales y municipales de 2015 perdió sus dos bastiones -la Diputación de Gipuzkoa y el Ayuntamiento de San Sebastián-, y en las generales del 20-D Podemos ha reducido a Bildu a una fuerza testimonial con solo dos parlamentarios en el Congreso de los Diputados, de los seis que obtuvo en 2011.



Aunque el PNV logró seis parlamentarios el 20 de diciembre, Podemos con cinco escaños fue la fuerza más votada en el País Vasco. Con Otegi como cabeza de cartel, su larga militancia en ETA y años de cárcel, la izquierda abertzale espera recuperar el espacio perdido plantando cara a Podemos y su apuesta por el derecho a la autodeterminación. Pero el histórico dirigente y su sórdido pasado, probablemente, ya no resulte atractivo para las generaciones más jóvenes que han dado la espalda a EH Bildu y encuentran en Podemos una marca ajena a casi medio siglo de violencia y sangre. En este nuevo contexto, conviene recordar quien es Arnaldo Otegi.

Un historial de violencia

Apodado “El Gordo”, Otegui (58 años, Elgóibar) en 1979, con19 años, se integró en ETA político-militar. En esa época robaba coches a punta de pistola, voló una gasolinera y asaltó el gobierno militar de San Sebastián. En 1979 junto a otros compañeros secuestraron al director de la multinacional Michelin en Vitoria, Luis Abaitua, de quien fue su carcelero en un zulo excavado en el monte. Las vejaciones que sufrió Abaitua durante los diez días de cautiverio -fue sometido a la ruleta rusa con un revólver- dejaron una profunda huella de la que no llegó a recuperarse falleciendo a los pocos años.



Secuestros de diputados

También se relacionó a Otegi con el secuestro del diputado de la UCD Javier Rupérez y un intento al también diputado Gabriel Cisneros, que logró zafarse de sus raptores. Aunque no fue condenado, ya que los secuestrados no pudieron identificarle, dos etarras participantes, Francoise Marhuenda y Begoña Aurteneche, declararon que Arnaldo era el conductor del vehículo utilizado para trasladar a Rupérez a un chalé en la localidad de Hoyo de Pinares (Ávila) donde participó en el cautiverio. La Audiencia Nacional le señaló, así mismo, como participante en el secuestro de Javier Artiach, presidente de la fábrica de galletas Artiach, en agosto de 1978, al que le obligaron a entregar 10 millones de pesetas bajo la amenaza de asesinar a uno de sus cuatro hijos.



Salto al Parlamento Vasco

De la “lucha armada”, eufemismo utilizado por el mundo de ETA para denominar la actividad terrorista, Otegi dio el salto a las instituciones democráticas. En las elecciones autonómicas de 1994 se presentó en las listas de Herri Batasuna (HB) por Guipúzcoa y, tras correr las listas, al año siguiente accedió al Parlamento Vasco. En 1998 participó en la firma del Pacto de Estella, propuesta para iniciar el diálogo sin “condiciones previas” que incluía una segunda con “ausencia permanente de todas las expresiones de violencia”, lo que desembocó en una tregua de ETA. En las elecciones autonómicas de 1998 fue candidato de la plataforma Euskal Herritarrok (EH) por Guipúzcoa.

En 2001 HB se refundó en Batasuna, de la que fue elegido portavoz hasta su ilegalización en 2003 en virtud de la Ley de Partidos recién aprobada. Tras varias entradas y salidas de la cárcel en los siguientes años, en 2009 fue condenado a seis años y medio de prisión por intentar reorganizar la cúpula directiva de Batasuna por encargo de ETA; pena que ha cumplido íntegramente hasta su puesta en libertad el 1 de marzo.

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