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El inesperado apoyo de Hollande a la transición en Siria y a los bombardeos rusos desencadena el salvaje ataque del Estado Islámico en París

El éxito de los bombardeos rusos y las negociaciones de Viena sobre el futuro de Siria han encolerizado al Estado Islámico que se ve fuera del nuevo orden geopolítico que las grandes potencias ultiman en Oriente Medio. Con los salvajes atentados de París los yihadistas llevan la guerra al corazón de Europa para tratar de demostrar que aun son fuertes y, al mismo tiempo, vengarse del Gobierno Hollande que ahora apoya la formación de un gobierno de transición sirio en el plazo de seis meses y ve con buenos ojos la campaña militar emprendida por Putin.

Los atentados, reivindicados por el Estado Islámico a través de la cadena qatarí “Al-Yazira”, se han producido en el momento en que confluyen los siguientes factores en la escena geopolítica, según supo MIL21 en fuentes de inteligencia europeas:

1. Éxito de la campaña militar rusa en Siria que ha mermado la capacidad de combate del Estado Islámico y ha perdido parte del territorio ocupado.

2. Negociaciones de Viena para encontrar una salida a la guerra en Siria.

3. Oleada migratoria provocada en la que se infiltran yihadistas llegados a Europa para cometer atentados.

4. Ofensiva de los peshmergas kurdos en Iraq contra los reductos del Estado Islámico.

5. Consecuencias del acuerdo nuclear firmado entre Estados Unidos e Irán, que permiten a Teherán entrar como actor principal en el nuevo escenario geopolítico.

6. Sangrientos atentados en Líbano contra los musulmanes chiíes.

7. Atentado contra el avión de turistas rusos en el norte del Sinaí.

8. División de Libia en tres “emiratos” tras el fracaso de las negociaciones propiciadas por la ONU.
En el momento que el Estado Islámico ha perdido terreno en Siria e Irak “internacionaliza el terrorismo” para demostrar que conserva su fuerza

Guerras en seis países desde 2003

En el origen de esta nueva situación que se dibuja en el mundo se encuentra la decisión del ex presidente George W. Bush y de su equipo de neoconservadores de lanzar la guerra en Iraq en 2003, con el objetivo de cambiar el escenario geopolítico dividiendo en mosaicos étnico-religiosos incompatibles entre sí a los países que ofrecían resistencia a sus planes de un nuevo orden. Una guerra que comenzó con Afganistán e Iraq, y se extendió a Yemen, Libia, Siria y Malí.

Sarkozy y Hollande apoyan las guerras

Francia, que durante la presidencia de Jacques Chirac se resistió a intervenir en “la coalición occidental” que servía de tapadera a Estados Unidos para este plan global, se desquitó ampliamente con las presidencias de Sarkozy y de Hollande, entrando en guerra en Libia, Siria y el Sahel.

No es una casualidad que el presidente sirio Bashar al-Asad lo señalase en los últimos días: “Las políticas erróneas adoptadas por los países occidentales, principalmente por Francia, en la región han contribuido a la expansión del terrorismo”. Fenómeno que se vuelve ahora en contra de sus padrinos, según el gobierno de Damasco.
Los yihadistas están encolerizados porque las negociaciones de Viena sobre el futuro de Siria les deja fuera del tablero geopolítico después de su “esfuerzo bélico”

Uno de los “graves errores” del régimen galo ha sido dejarse arrastrar a la imposición hecha por Washington a sus aliados de no intercambiar informaciones de inteligencia con Moscú en la lucha antiterrorista, “llegando a plantearse incluso la utilización de los yihadistas contra Rusia y sus aliados, como Siria”, recuerdan fuentes de la inteligencia francesa. Un intercambio fluido habría facilitado la eficacia de la lucha antiterrorista, subrayan las fuentes.

Por su parte, medios cercanos a la inteligencia argelina aseguran que “Putin advirtió a los países occidentales, en particular a Francia, de que se estaban preparando atentados”, lo que no fue tenido en cuenta.

Errores políticos y estratégicos de París

Dentro de Francia no faltan las voces críticas que denuncian los errores de bulto, tanto políticos como estratégicos, que han supuesto la implicación de París en los escenarios bélicos del Sahel y Oriente Medio.

Ives Bonnet, ex director general de la DST (Dirección de Vigilancia del Territorio) -en la actualidad este servicio se denomina Dirección Central de la Información Interior (DCRI)-, acusa a los sucesivos gobiernos galos de llevar a cabo una política estática y puramente defensiva, cuando según el ex responsable de los servicios de seguridad “sólo se puede ganar la guerra al terrorismo pasando a la ofensiva, identificando las redes y desmantelándolas”.

Durante todos estos años de amenaza yihadista París se ha limitado a poner en práctica su plan “Vigipirate”, que según Bonnet “no sirve para nada”.

“Hay que reestablecer el servicio militar obligatorio, revisar nuestra diplomacia y nuestra política exterior”, señala Bonnet. En una palabra “Francia no tiene por qué meterse en los asuntos de otros países, como ha hecho en Libia”, cuyas consecuencias se pagan ahora.

Advertencias de la inteligencia gala

Para Alain Chouet, ex jefe del servicio de inteligencia exterior (DGSE), desde hace al menos un año, los analistas franceses venían advirtiendo al Gobierno Hollande de que si la ofensiva iniciada contra los bastiones del Estado Islámico en Siria e Iraq tenía éxito, este movimiento terrorista “degeneraría estratégicamente en el momento que perdiese el control del terreno”, como le ocurrió al movimiento Al Qaeda en el periodo 1998-2001, “y derivaría en acciones de terrorismo internacional”, única manera según Chouet “de conservar credibilidad, existir políticamente y recibir apoyos financieros”.

Desde el inicio de la campaña militar rusa el pasado 30 de septiembre el Estado Islámico pierde terreno y credibilidad día a día.

Enfrentar al mundo musulmán con Occidente

Alain Chouet, que tiene fama de ser uno de los mejores especialistas occidentales en terrorismo yihadista, sostiene que el Estado Islámico que dirige el turbio personaje Abu Bakr al-Baghdadi, “intentará por todos los medios atizar las tensiones violentas entre los musulmanes y Occidente, entre las comunidades musulmanas que viven en Europa y los países de acogida”.

Es el caso de Francia donde de los 6 millones de musulmanes que residen, sólo 30.000 ven con buenos ojos la Yihad, y de ellos 1.200 se han decantado por la violencia salafista; número más que suficiente para provocar el caos y extender el miedo en toda Europa.

Sin embargo, la praxis adoptada por los gobiernos no siempre corresponde a la que dictan los especialistas y los servicios de inteligencia y seguridad. “La amenaza existe -dice Chouet- desde que Occidente ha tolerado y a veces estimulado la existencia de bandas armadas salafistas, y la misma continuará mientras no las erradiquemos por una acción colectiva y resuelta, en la que participen nuestros socios árabes y musulmanes”.

Es ahí donde radican los “errores diplomáticos” cometidos por los sucesivos gobiernos franceses, al escoger como “aliado privilegiado” a una monarquía del Golfo, Qatar, que tenía cuentas pendientes que saldar con Siria, por no haber permitido Bashar al-Asad que el proyectado gasoducto qatarí atravesase el territorio sirio para llegar a Europa.
Un “error diplomático” de los gobiernos franceses ha sido escoger como aliado a Qatar, enfrentado con Damasco por el proyectado gasoducto a Europa


Las organizaciones yihadistas que operan en Siria en un frente común “de facto” contra el régimen de Damasco, han sido apoyadas por París, Ankara y Riad, y temen el proceso de paz iniciado en Viena tras la ofensiva rusa contra los bastiones del Estado Islámico y del Frente al-Nusra afiliado a Al Qaeda.

Esta “contrarrevolución terrorista” favorecía el objetivo de Francia y de sus aliados monárquicos del Golfo de exigir como condición sine qua non la destitución de Bashar al-Asad.

París cambia su estrategia

Las negociaciones de Viena, sin embargo, han tomado otro cariz. El acuerdo para celebrar elecciones en un plazo de 18 meses y formar un gobierno transitorio en 6 meses, se ha hecho en base a mantener las instituciones y el carácter laico de la República siria.

El cambio operado por París que comenzaba a ver con buenos ojos los bombardeos rusos contra el Estado Islámico en Siria, ha sido considerado por las organizaciones yihadistas como “una traición de Francia y de Occidente”.

Esto ha traído como consecuencia los terribles atentados de París, según medios cercanos a la inteligencia magrebí. En la primera fase de discusiones Francia pedía la cabeza de Asad; en la segunda, no. La respuesta del Estado Islámico no se ha hecho esperar: despiadados atentados sincronizados con terroristas suicidas y ametrallamientos en pleno corazón de la capital gala.

El regreso de los yihadistas

El retroceso en el terreno del Estado Islámico y su salto a la “acción terrorista internacional”, ha hecho también reaccionar a otros países árabes que se sienten amenazados por las bandas salafistas, señalan las citadas fuentes.

Es el caso de Argelia y Marruecos. Este último elevó al máximo el nivel de alerta antiterrorista minutos después de cometerse los atentados de París.

Tanto Argelia como Túnez y Marruecos son conscientes de la porosidad de sus fronteras y del peligro que supone la vuelta a sus países de los yihadistas entrenados y equipados en Libia y Siria. París es sólo un primer eslabón de una cadena, afirma la inteligencia magrebí.

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