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Syriza sataniza a la Europa democrática

Syriza sataniza a la Europa democrática

Lo que está ocurriendo en Grecia nos trae a la actualidad la capacidad de resistencia de la Europa democrática. Ahora se cuestiona el paraíso prometido cuando la UE no ha logrado alcanzar aún una estructura política capaz de vertebrar estados y naciones como entidad social donde se sientan identificados millones de europeos.

Aparece como elemento desestabilizador del proyecto europeo la izquierda extrema que jamás aceptó el fracaso de aquel otro paraíso socialista liderado por Rusia que sometió a varios países europeos bajo la Unión Soviética.

Frente a millones de europeos que finalmente lograron liberarse del yugo comunista, hubo una minoría de intelectuales, periodistas y artistas que no celebraron la caída del muro de Berlín como símbolo de represión de un sistema opresor.

Esta minoría muy activa comenzó a propagar las maldades de Estados Unidos como buque insignia del capitalismo triunfante y contra Alemania Federal como motor económico de Europa. La Comunidad Económica Europea y después la Unión Europea fue el proyecto de una nueva organización de países sólidamente enraizados en la democracia como modelo político y en la economía de libre mercado como modelo económico.

Frente al totalitarismo que arrasó la Europa del siglo XX, surgía una visión de la nueva Europa capaz de alejar para siempre las guerras y la desolación que provocaron aquellos Imperios coloniales y después los totalitarismos comunistas y nacional socialistas que marcaron las peores páginas de la historia europea.

Aquí, en España, vivíamos un aislamiento político y económico, y los jóvenes de entonces leíamos a los intelectuales de izquierdas y sus cánticos de esperanza “La solución está en Europa”, “España debe mirar a Europa”.Y aquel ignorante sin fuste, Rodríguez Zapatero, que proclamó solemnemente “Vamos a llevar a España al corazón de Europa”

Y ahí estamos, en esa Europa que engloba a 500 millones de ciudadanos libres, esforzados en avanzar con las garantías de Instituciones democráticas y las reglas aceptadas de la economía de mercado. Pero la intelectualidad de izquierdas y sus bufones -actores, cantantes, periodistas y titiriteros- siguen con su cantinela contra el capitalismo moderado por la socialdemocracia como responsable del sufrimiento de los europeos abocados a la pobreza.

Solo faltaba una circunstancia adversa para darle vida a esta campaña y ha sido la crisis económica que afecta singularmente a los países más pobres de la UE. Irlanda, Portugal, Italia, España y Grecia. Es cierto que las desigualdades se han hecho más patentes y que el esfuerzo de millones de trabajadores no ha bastado para atajar la pobreza.

Los gobiernos se han visto obligados a medidas extremas e impopulares que han llevado al descontento y la indignación a ciudadanos que creyeron en un crecimiento sin límites ni riesgos.

Y llegamos a Grecia cuyo Gobierno había prometido el incumplimiento de las reglas que aceptan los países miembros de la UE. Y de ahí la situación actual de emergencia económica que ha sumido en la escasez y hambruna a los griegos.

Para este Gobierno de Syriza todo se reduce a satanizar a la UE y singularmente a Alemania como culpables de lo que ocurre en Grecia. Si el país heleno no cumple con las reglas de la UE a la que debe más de 176.000 millones de euros, si no cumple sus obligaciones con el FMI, ni con el Banco Europeo, ni con los países que han prestado para ayudar a la situación caótica de la economía griega, la culpa no es del Ejecutivo griego, es de la UE, del FMI, del BE, y de Alemania.

Se trata de señalar un fracaso de la democracia europea, la UE, gobernada por unas élites mercantilistas cuya ambición desmedida ha arrastrado a los griegos a la ruina. Aquí, en España pronto ha tomado aliento la izquierda extrema.Podemos y sus líderes tratan de socavar los cimientos de la Europa democrática y nos proponen la vuelta al paraíso comunista como si aquel horror no estuviera en la memoria de quienes vivieron la tiranía del leninismo y la criminal barbarie del estalinismo.

Tsipras y Pablo Iglesias se llaman leninistas pero ninguno de ellos vivió en Rusia, Albania o Rumania en los años atroces del pasado siglo. Dicen haberlo estudiado en esas Facultades de Ciencias Políticas donde la Ciencia brilla por su ausencia y la Política toma rumbos hacia tentaciones totalitarias. Por edad y experiencia estos jóvenes redentores rechazan la realidad de una Europa que da nombre a la Democracia y que políticamente está en las antípodas de cualquier visión totalitaria y sectaria.

Por ello alaban a las dictaduras comunistas populistas, y en vez de estudiar el pensamiento europeo del siglo XXI imitan a los nuevos caudillos caribeños, Chávez o Maduro cuyas hazañas pretenden trasladar a España y a Europa.

Ahí quieren llevarnos otra vez a los europeos del siglo XXI. Lo de Grecia nos abre los ojos a una realidad que llega inquietante a nuestras vidas.

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